Las ‘huellas digitales’ de los árboles pueden frenar el tráfico de madera

Árboles de Eucalipto rosado, Guayacán y Nogal.

Por Daniela Aguilar

Cada especie de madera tiene su propia estructura y tejidos, lo que constituye una especie de huella digital que una vez estandarizada puede convertirse en una importante herramienta para luchar contra la tala y tráfico ilegal de madera. Esa es la esencia de XilotecaEc, un repositorio alimentado por una investigación de seis años desarrollada por la Universidad Nacional de Loja en Ecuador. Empleando un micrótomo, un microscopio y distintos reactivos, estudiantes de la carrera de Ingeniería Forestal de dicha universidad han identificado 60 características en más de cien especies maderables que de momento hacen parte de la colección en línea. Y el número sigue creciendo.

Toda la información fue procesada con la nomenclatura internacional para la anatomía de la madera IAWA, lo que lo convierte en un recurso disponible para investigadores de todo el mundo. Al proyecto se sumó Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y Servicio Forestal de los EEUU (US Forest Service), en la conformación de un grupo de trazabilidad de la madera que a nivel local involucra una coordinación con la Fiscalía General, la Policía Ambiental y la Ministerio de Ambiente en el combate de tráfico de madera. Un problema agravado por la falta de un registro general para el control e identificación de las especies que se comercializan en el territorio. A nivel regional se han establecido coordinaciones con instituciones afines en Perú y Brasil. 

Mientras, la Universidad Nacional de Loja desarrolla una APP que se alimenta de la XilotecaEc para ayudar a los funcionarios ambientales que realizan controles en carreteras a puedan identificar los tipos de maderas que se están movilizando.

Según explica el Dr. Dawin Pucha, profesor de la UNL e investigador principal del proyecto, para identificar cada especie maderable se usa un Micrótomo que les permite sacar láminas microscópicas (2 a 3 micras de ancho). Dichas muestras luego se pasan por un proceso de tinturación con reactivos. Con esta metodología se determina, entre otras cosas, el contenido de tejidos duros y blandos. En la parte cuantitativa se miden el número de vasos, tamaño de vasos de radio, placas de perforación, diámetros y alturas. Mientras que en el análisis cualitativo se registran qué tipo de tejidos tienen: fibras, parénquima, bazos y también cristales. «Es como una huella digital. Cada especie tiene su propia organización de estructura y tejidos», puntualiza el Dr. Pucha.

La investigación no ha concluido, por el contrario sigue en ejecución, con la mirada puesta en consolidar una Xiloteca que abarque a las principales especies de árboles maderables del Ecuador. Además la plataforma es abierta y colaborativa, lo que invita a que más investigadores de otros centros de estudios superiores del país se puedan sumar el cometido. «Nosotros brindamos la capacitación», concluye el Dr. Pucha en cuanto a la apertura para sumar alianzas.